Uno de los retos con los cuales se concibió la comunicación en las organizaciones, estaba relacionado con la posibilidad de tener algún grado de control en la gestión de la reputación y de los mensajes divulgados. De esta manera, la empresa podía generar múltiples mensajes a grupos identificados que recibían la información generada y la procesaban de acuerdo a sus intereses. Los medios acogían esa información. La empresa organizaba su propia plataforma de canales de comunicación. Los grupos de interés tenían fuentes limitadas de información sobre la empresa: medios masivos, medios de la empresa, y una que otra organización. Hoy, las cosas están cambiando. James Grunig lo dijo la semana anterior: “Hemos perdido el control de los mensajes”.










