Hace pocos días tuve la oportunidad de compartir algunas horas con un amigo que trabaja como Director de comunicación de una empresa de servicios del Estado. Transmitía preocupación por el uso que se le estaba dando al Messenger en su empresa. Pensé por un momento que el personal desconocía su existencia o que, por cultura informática, estaban lejos de su manejo y administración.
¡Cuán equivocado estaba¡ La situación era exactamente la opuesta: el personal había adquirido tal pericia en su manejo, que ahora tenía la habilidad para usarlo de la forma que quisiera a la hora que quisiera, sin ninguna dificultad.















