Algunas exploraciones desarrolladas por diferentes investigadores dan cuenta de un reto hasta ahora no cumplido a cabalidad: ser más importantes e influyentes para la organización. Cualquier comunicador pretende que la posición que ocupa y el proceso que administra sean considerados de alta relevancia para la empresa. Pero no todos logran hacerlo y muchos se quedan en el camino. ¿Por qué?Preliminarmente pueden mencionarse dos razones:
1. La importancia del proceso: Está limitada muchas veces por la posición que ocupa la comunicación en la empresa. No siempre se logra que un Comunicador esté sentado en la mesa directiva para analizar, con perspectiva comunicativa, las decisiones que toma la empresa y las implicaciones reputacionales para la empresa. Algunos logran ocupar esa silla pero son actores pasivos dentro del espacio, limitados a escuchar lo que otros deciden y recibiendo, eso sí, instrucciones continuas de qué debe divulgarse. Aunque casi ningún directivo dudará de la importancia de la comunicación, casi todos se verán a gatas al momento de explicar con datos por qué es fundamental para el negocio. Obviamente la responsabilidad no recae en ellos. Se encuentra precisamente en aquel comunicador que sigue mostrando reportes que hablan mucho más de lo que hace que de los logros que obtiene.
2. La influencia del comunicador: Otra barrera detectada se encuentra en la capacidad del propio comunicador para evidenciar lo trascendental de su cargo. Es momento de que ese comunicador entienda que uno de sus roles es el de actuar como escáner del ambiente interno y externo de la empresa, escuchando y detectando percepciones, juicios de valor, imaginarios, creencias, actitudes u opiniones de los grupos de interés. Cuando lo haga tendrá un rol valiosísimo para la alta gerencia, pues casi ninguna decisión podrá tomarse sin contar con la perspectiva que tiene.
Lograr cambios en los dos aspectos anteriores es fundamental para que la alta dirección tenga una visión diferente y más precisa del para qué de nuestro trabajo. Hacerlo es una parte. Demostrarlo es otra: solo lo logrará a través de investigación, medición y evaluación precisa y rigurosa.








