Lo que hay que olvidar para el 2011
1. Impresiones: La cantidad de gente que visita un sitio social no es un indicador real de lo que buscan las empresas en plataformas como FACEBOOK o Twitter. Si ya se considera inadecuado pensar que el éxito en medios tradicionales se da a partir de la cantidad estimada de lectores, acá es un error pensar que dar clic en una red es sinónimo de participación, de compromiso, o de reputación. Hoy lo que importa es mirar el alcance en términos de compromiso o influencia, concepto éste sobre el cual escribiremos en una próxima ocasión.
2. Métricas para alimentar la vanidad: Eso es lo que significan términos como aficionados y seguidores. En la gestión y medición de las redes sociales ponen demasiado énfasis en los fans. Nuevamente sale a relucir el error de considerar que cantidad es igual a calidad. Por supuesto que entre tener un seguidor influyente a tener mil influyentes, es preferible lo segundo. ¿Pero tener mil usuarios pasivos es un buen síntoma? Téngase en cuenta que frente a las redes sociales, un usuario puede ser observador (leen contenidos), agente activo (comenta los contenidos de otros) o agente colaborativo (producen contenidos, carga documentos, archivos, fotos, videos, marca la agenda para que otros opinen, aunque también opina y comenta). Lo más útil para una organización es determinar en qué nivel se encuentran sus seguidores. Y ojalá que sean del perfil colaborativo. De lo contrario, su empresa será simplemente un gran coleccionista de fans. Pero nada más que eso.
3. Estandarización: El estándar en medición es todavía una utopía, a pesar de los avances logrados. Hoy cada compañía mide su gestión en redes sociales de una manera particular, alineada con acciones específicas que desarrolla. No hay que pretender por lo tanto encontrar un modelo que sea universal. Eso no pasará en el corto o mediano plazo. Pero sí hay que dejar de lado cosas como las impresiones, ya comentadas, y pensar más en términos de influenciadores. Sobre este aspecto todavía hay mucho cuerpo teórico por desarrollar. Como decíamos atrás, la medición debe identificar a los agentes colaborativos. En este grupo son muy útiles incluso los que critican a la empresa, porque incluso desde allí hay oportunidades de mejoramiento. Pero construyen reputación los que opinan favorablemente, los que crean contenidos sobre temas o productos de la empresa, los que recomiendan a otros acciones específicas a favor de la compañía, los que distribuyen esa información a otros usuarios de la red.
4. No usar el AVE: El Advertising value equivalence ha tratado de ser exportado desde los medios tradicionales a los medios sociales. Ni en uno ni en otro caso son aceptables. El Institute for Public Relations en Estados Unidos ha creado comités de investigación y análisis que han concluido en el rechazo a esta línea. Como dice METRICSMAN, es la manera más facilista de determinar el ROI de la comunicación. Y en últimas, no dice nada de algo que debe ser evaluado desde su impacto reptuacional, desde el qué se dice, a quién lo dice, y quién lo dice.
Lo que hay que aprender en el 2011
1. Objetivos medibles: La mayor parte de objetivos que se construyen desde los equipos de comunicación hoy no son medibles. Si usted plantea, por ejemplo, "Aumentar el conocimiento del producto X”, éste no es un objetivo medible, pues le falta incorporar un cambio en el sistema métrico de interés (pasar de un cierto nivel a otro nivel) y además indicar el plazo para el cambio deseado (semana, mes, trimestre, año), entre otros aspectos.
2. Tenga en cuenta el Impacto, pero también el ROI: No se trata de los mismos conceptos. El ROI es un término habitualmente mal usado. Mucha gente dice Retorno de la inversión, cuando de lo que realmente está hablando es del Impacto. El ROI tiene implicaciones financieras que hoy no son consideradas como el reto primordial de las compañías para su presencia en redes sociales. Por supuesto que ello no implica excluir el análisis financiero de un proyecto de gestión de redes sociales. Lo que usted debe hacer simplemente es arrancar considerando estructura, objetivos y protocolos para su desempeño en el mundo virtual. En el mediano plazo, empiece a pensar en el impacto financiero de este viaje.
3. Modelos Hipotéticos de ROI: Sin embargo hay modelos como éste, que desarrolló el portal de referencia y que seguramente puede darles a ustedes una idea de cómo abordar este ROI. Es un ejemplo extraído de Twitter. Cuando lo lea, se dará cuenta de que necesariamente debe usted conocer cuántos compradores se movilizaron hacia la compra, motivados por lo que leyeron en esta red.
a. Usted envía cinco tweets promoviendo una oferta especial para comprar un producto en algún sitio de comercio electrónico
b. Hipotéticamente, esos 5 envios podrían ser vistos por un millón de personas
c. Asuma que solo el 10% (100 mil personas) los lee
d. Asuma que solo para el 20% (20 mil personas) de esas cien mil, ese es un tema relevante
e. Asuma que solo el 10% de esas 20 mil (2 mil personas) leen los mensajes. Aquí aún no se considera otro factor: muchas de estas personas pueden hacer comentarios en esta misma red o escribirlos en otras y distribuirlos a otros usuarios. ¿A cuánto asciende este número? Difícil saberlo por ahora.
f. Asuma que de esas 2 mil, solo el 10% de visitantes (200 personas) comprarán el producto
g. El costo de la iniciativa en medios sociales es de 2.400 dólares
h. El margen de beneficio en cada venta es de 50 dólares
i. De acuerdo a lo anterior, los 200 compradores generarán 10 mil dólares en ingresos, a los cuales se les descuentan los 2.400 referidos inicialmente. Ello da un resultado de 7.600 dólares, que al ser divididos por el valor de la inversión (2.400), establecen que el retorno de la inversión fue de 317%.
4. Modelo integral de gestión: Fleishman Hillard ha diseñado un modelo que considera integralmente todas las posibilidades que hoy ofrece el mundo virtual, donde se considera que la gestión puede incluir al menos tres categorías: Espacios pagados en Internet, Medios propios y controlados como su propio portal, y Medios compartidos como las redes sociales.
El dilema sigue en pie: ¿Entrar o no entrar? ¿Dar el primer paso o esperar a que otros lo hagan por nosotros? Seguiremos contando reflexiones sobre esta interesante temática.
Lecciones aprendidas de las redes sociales en el 2010
- Medición de la Comunicación








