Un nombre que no es nuevo pero que busca darle una dimensión especial a la gestión de comunicación en las organizaciones.
Se define como el retorno generado por la organización a partir de su capacidad para comunicarse. Ese retorno está representado en todos los efectos directos o indirectos que ayudan al negocio.
El comunicador por tanto debe entender que su reto es ADMINISTRAR EL CAPITAL COMUNICACIONAL DE LA EMPRESA y rentabilizar la inversión que la empresa haga en él. Pero esa rentabilidad no está representada en dinero. Ya lo hemos dicho y reiterado. Está representada en el impacto que ella genera en varios de los principales activos intangibles que una empresa tiene: su reputación, sus relaciones, su marca, entre otros aspectos. En otro momento contaremos cómo está representado en detalle el capital comunicacional de una organización.








