A principios del siglo XX fue la compañía de telecomunicaciones AT&E la que empezó a inquietarse más fuertemente del impacto que los medios masivos podrían tener entre los ciudadanos. No existía una manera sistematizada de evaluar esa presencia mediática, precisando que desde la presidencia de George Washington en Estados Unidos se le hacía seguimiento a los informes de prensa.
Dicha compañía diseñó entonces el Barómetro, un método que evolucionó a lo que hoy se conoce como Advertising Value Equivalence, y que estaba basado principalmente en contabilizar la cantidad de información publicada y establecer su dimensión a partir del tamaño asignado por el medio.
La historia y las investigaciones terminarían quitándole validez al modelo, advirtiendo que todavía, a pesar de los esfuerzos, se sigue utilizando masivamente.








