Mientras siguen surgiendo modelos, algunos más precisos que otros, para establecer el impacto financiero de la comunicación, hay propuestas más avanzadas que indican que, por ahora, debemos asumir la importancia de establecer el ROE.
¿Qué es el ROE? Por su sigla en ingles, es el Return of Engagement, lo que traduciría más o menos como Retorno sobre el compromiso. Ya no hablamos de una métrica estrictamente financiera sino de una mirada que apunta más a examinar el grado de conexión que la comunicación genera entre los grupos de interés y la estrategia corporativa.
¿Cómo se mide? Asumiendo que los objetivos de comunicación están alineados con la estrategia, el efecto sobre el compromiso estará asociado a indicadores de Reputación (cómo se percibe la gestión de la empresa), de Alineación (grado de conexión con la estrategia), de Relaciones (rol de la comunicación en la construcción de confianza), y de Cultura (rol de la comunicación en la apropiación de valores y creencias), entre otros.
El concepto ROE ya viene siendo manejado en diferentes escenarios liderados por AMEC a nivel global, así que puede ser el momento de incorporarlo en nuestro vocabulario.








