Los directores de comunicación corporativa necesitan pensar, hablar y comportarse como un ejecutivo de negocios primero y como un profesional de la Comunicación en segundo lugar.
Si lo hacen, terminarán hablando "el lenguaje de la alta dirección”, que implica tener la capacidad de relacionar el desempeño comunicativo con los objetivos estratégicos de la organización (los cuales involucrarán casi siempre una medida financiera).
¿Qué significa ello? Nada distinto a fortalecer la capacidad de medir y contar con sistemas de medición robustos que posibiliten ir más allá de métricas más básicas como contar los centímetros por columna publicados en un medio de comunicación. Si el Gerente de la compañía está acostumbrado a este tipo de datos, algo de pedagogía ayudará a que en el mediano plazo logre ver la importancia de nuevas métricas: ¿logró la comunicación incidir en actitudes o comportamientos necesarios para que la estrategia pudiera desplegarse en algunos grupos de interés?








