Muchos estudios se han hecho a nivel global sobre cuáles son las mejores buenas prácticas existentes en el campo de la medición. De cuando en cuando también aparecen algunas listas sobre aquellas cosas que no se deberían hacer o por lo menos deberían matizarse.
A partir de la experiencia de Táctica & Estrategia, y contando con aportes de prestigiosos expertos en medición como Katie Delahaye Paine, les hacemos una corta lista de cuatro errores que no deberían cometerse cuando se mide la gestión comunicativa:
1. No todo es sobre NÚMEROS: Los números son importantes en medición pues permiten dimensionar la calidad del desempeño comunicativo. Sin embargo, ellos no tienen todas las respuestas. De allí que cualquier medición integral deba recurrir al uso de metodologías cualitativas que aseguren otro nivel de análisis. El dato sin contexto se queda en un número frío que no permite avanzar en cómo intervenir una situación determinada. Una buena conversación con los grupos de interés ayudará a obtener información vital para el análisis de los datos.
2. No todo es sobre DINERO: Es más. La comunicación casi siempre NO se trata de dinero. Entendemos que hay todo un dolor de cabeza en muchos comunicadores y gerentes que quieren encontrar el valor financiero de la gestión comunicacional. Expertos como James Grunig consideran que el uso del ROI en esta profesión es difícil de abordar y debería evitarse. Otros tratan de encontrar algunas métricas financieras (inversión versus eficacia) pero siempre hay limitantes y prerrequisitos para poder obtenerlos. No se angustie por el dinero.
3. No todo es sobre TECNOLOGÍA: No toda la comunicación de una empresa depende de internet y las redes sociales. Si hay un error en algunos estándares que se están promoviendo a nivel global, es que pareciera que no hay comunicación después de internet. Y ello ha tenido un alto grado de influencia en los modelos de medición, pues cada vez es más frecuente encontrar herramientas tecnológicas para asegurar la captura y procesamiento de esos datos. Así se deja de lado el valor que la comunicación interpersonal tiene para una empresa, y la que se hace a través de los medios tradicionales o medios propios de una organización. Pero además hay otro aspecto: la tecnología falla. Ninguna plataforma en el mundo puede interpretar correctamente los sentimientos y manifestaciones de las personas en las redes sociales. Katie Delahaye sostiene que al menos el 20 o 30% de los datos obtenidos a través de estas plataformas tecnológicas puede incluir datos erróneos.
4. No todo es para la EMPRESA: Muchos procesos de medición en empresas pueden deslegitimarse porque no son comunicados a los grupos de interés involucrados en la investigación previa. Ocurre que cuando usted recurre a un cliente, un empleado o un proveedor para preguntar su opinión, juicio o punto de vista sobre algún aspecto de la empresa, lo mínimo que usted debe hacer (además de agradecer) es enterarlo posteriormente de cuáles fueron los resultados y qué medidas tomará la empresa para hacer los ajustes que puedan requerirse. A veces el sigilo, el miedo a no comunicar las debilidades o simplemente el descuido hacen que estos insights fruto de la medición queden en los escritorios de los comunicadores, siendo los únicos que conocerán los resultados finales del proceso.
1. No todo es sobre NÚMEROS: Los números son importantes en medición pues permiten dimensionar la calidad del desempeño comunicativo. Sin embargo, ellos no tienen todas las respuestas. De allí que cualquier medición integral deba recurrir al uso de metodologías cualitativas que aseguren otro nivel de análisis. El dato sin contexto se queda en un número frío que no permite avanzar en cómo intervenir una situación determinada. Una buena conversación con los grupos de interés ayudará a obtener información vital para el análisis de los datos.
2. No todo es sobre DINERO: Es más. La comunicación casi siempre NO se trata de dinero. Entendemos que hay todo un dolor de cabeza en muchos comunicadores y gerentes que quieren encontrar el valor financiero de la gestión comunicacional. Expertos como James Grunig consideran que el uso del ROI en esta profesión es difícil de abordar y debería evitarse. Otros tratan de encontrar algunas métricas financieras (inversión versus eficacia) pero siempre hay limitantes y prerrequisitos para poder obtenerlos. No se angustie por el dinero.
3. No todo es sobre TECNOLOGÍA: No toda la comunicación de una empresa depende de internet y las redes sociales. Si hay un error en algunos estándares que se están promoviendo a nivel global, es que pareciera que no hay comunicación después de internet. Y ello ha tenido un alto grado de influencia en los modelos de medición, pues cada vez es más frecuente encontrar herramientas tecnológicas para asegurar la captura y procesamiento de esos datos. Así se deja de lado el valor que la comunicación interpersonal tiene para una empresa, y la que se hace a través de los medios tradicionales o medios propios de una organización. Pero además hay otro aspecto: la tecnología falla. Ninguna plataforma en el mundo puede interpretar correctamente los sentimientos y manifestaciones de las personas en las redes sociales. Katie Delahaye sostiene que al menos el 20 o 30% de los datos obtenidos a través de estas plataformas tecnológicas puede incluir datos erróneos.
4. No todo es para la EMPRESA: Muchos procesos de medición en empresas pueden deslegitimarse porque no son comunicados a los grupos de interés involucrados en la investigación previa. Ocurre que cuando usted recurre a un cliente, un empleado o un proveedor para preguntar su opinión, juicio o punto de vista sobre algún aspecto de la empresa, lo mínimo que usted debe hacer (además de agradecer) es enterarlo posteriormente de cuáles fueron los resultados y qué medidas tomará la empresa para hacer los ajustes que puedan requerirse. A veces el sigilo, el miedo a no comunicar las debilidades o simplemente el descuido hacen que estos insights fruto de la medición queden en los escritorios de los comunicadores, siendo los únicos que conocerán los resultados finales del proceso.








