Cinco cualidades comunicativas con alto impacto en la proyección de liderazgo
La cuarta edición del KETCHUM LEADERSHIP COMMUNICATION MONITOR 2015 permitió ratificar algo que podíamos suponer: la enorme influencia que las habilidades comunicativas tienen en la proyección de los líderes corporativos. Sin embargo, esta evaluación ayudó a identificar los cinco atributos más importantes.
El estudio, que se realizó en 12 grandes economías de América, Europa, Asia y África y abordó más de 6 mil trabajadores de 22 sectores empresariales, identificó cinco cualidades que tienen que ver con la proyección del liderazgo. De entrada, lo primero que planteó esta investigación es que cuando se habla de líderes ya no se piensa solo en el CEO de la empresa, sino, en general, en cualquiera de sus empleados. Estos son los cinco atributos:
· Liderar con el ejemplo: No importa solo lo que se dice. El 63% de los encuestados consideró que el liderazgo se proyecta más sólidamente cuando está basado en hechos y realidades. Afianzar la cultura meta en una empresa no dependerá tanto de los mensajes que se irradien a través de presentaciones en PowerPoint o correos electrónicos, sino de la apropiación que los líderes hagan de esos valores: cómo los proyectan a través de su comportamiento cotidiano. No hay mejor manera de afianzar una idea que a través del ejemplo.
· Comunicar de una manera abierta y transparente: A pesar de que la idea de TRANSPARENCIA aparece en el discurso corporativo de muchas empresas públicas y privadas, no siempre se logra llevar ese concepto a la realidad. No contar todo lo que pasa, manejar de manera “discreta” muchos temas internos o externos, guardar con mucho celo algunos informes corporativos o no hablar de ciertos temas simplemente porque se presume que los empleados no los van a entender o los van a manejar equivocadamente, son algunas de esas señales de que todavía falta avanzar en esa dirección. El 61% de encuestados consideró que esa es la segunda cualidad del liderazgo, a pesar de que diferentes estudios realizados por la firma de medición Táctica & Estrategia, dan cuenta de que el reconocimiento a la transparencia de las empresas entre los propios empleados no alcanza aún su plenitud.
· Admitir los errores: Para el 59% de los indagados en este estudio, el reconocimiento de las fallas es una cualidad fundamental del liderazgo. Entre todos, tal vez es el que presenta más dificultades. En las entidades gubernamentales por ejemplo, más sometidas al escrutinio público, admitir un error o falla puede significar un apoyo de los grupos de interés, pero también una investigación de los llamados organismos de control (Contralorías, Fiscalías, Procuradurías) que no valoran estos acontecimientos de manera emocional sino a la luz de la jurisprudencia. En las empresas privadas la admisión de una falla puede significar en algunos casos una demanda de alguna persona afectada. En menor escala, podría pensarse que es más fácil que un líder admita, por ejemplo, que una recomendación que dio no fue la más acertada, pero ello también se enfrenta a otra barrera: el ego. No resulta fácil tampoco que personas que ocupan altos cargos directivos y que están allí (se supone) por su mayor experiencia y conocimiento) admitan que son capaces de tomar decisiones equivocadas.
· Reconocer lo mejor de los demás: Resaltar aciertos y logros, cualidades y méritos de las personas con las que se trabaja es para el 58% de los encuestados un rasgo importante de liderazgo. Aquí se impera un cambio de visión en la comunicación de las empresas, habitualmente concentradas en resaltar las cualidades de la organización, pero en menor grado las que tienen sus propios colaboradores o en general cualquiera de sus grupos de interés.
· Manejo calmado de situaciones críticas: En un nivel similar al anterior, se consideró que un líder debe proyectar también serenidad y confianza cuando la organización enfrenta coyunturas críticas. Siempre se ha asegurado la importancia de transmitir tranquilidad en una situación de crisis, y comunicarse de esa manera con las audiencias es vital también para proyectar ese liderazgo. En algunos campos se actúa en sentido contrario: el fútbol siempre tiene algún caso en el que un director técnico reacciona ofuscadamente a un resultado adverso sin tener en cuenta que lo están escuchando hinchas igual de ofuscados que en algunos casos asumirán comportamientos agresivos contra otras personas.








