No son pocas las empresas en Colombia y América Latina que hoy se enfrentan a la pregunta de si utilizar o no las redes sociales como una alternativa para fortalecer la comunicación interna en sus empresas. Lo primero que debe tenerse en cuenta es que hay dos alternativas: utilizar un perfil privado en una red social como FACEBOOK, o armar su propia red, utilizando para ello plataformas sociales como YAMMER.
Una pregunta lógica es: ¿Cuál es la mejor alternativa? Sin embargo, antes de responder este interrogante, será necesario resolver otro: ¿está su empresa preparada para una red interna?
Lo primero que debe tenerse en cuenta es que hay diferentes barreras que obstaculizan este reto:
1. Interés de los trabajadores en redes sociales: El que sus colaboradores tengan un perfil en una red como Facebook o Twitter, no garantiza en absoluto que también se interesarán por involucrarse y participar en una red interna corporativa, cualquiera que sea la plataforma que utilice. Un ejercicio de exploración realizado por la firma Táctica & Estrategia en unas pocas (aunque grandes) empresas latinoamericanas dio cuenta de algunos planteamientos que deben ser considerados. Uno de ellos se refiere al hecho de que el promedio de trabajadores usa la red en función de sus intereses personales.
2. Barreras de los directivos: Pero también se encontró que se ha visto que en muchas empresas a nivel global aún no se establece exactamente cuál es el límite impuesto a las opiniones de los trabajadores. No todas los gerentes están dispuestos a someter sus decisiones a un escrutinio popular. No todos los trabajadores están dispuestos a exponer sus puntos de vista sobre todo cuando ellos cuestionan algún aspecto de la gestión de la empresa.
3. Inadecuada concepción de los objetivos: El último factor se asoció a una inadecuada concepción de los objetivos. Una red orientada a informar lo que pasa en la empresa está haciendo lo que otros canales de comunicación pueden hacer. De allí que desde el primer momento se deberá tener claridad (y comunicarlo así a los empleados) que el propósito es INVOLUCRAR las personas en diferentes procesos de la organización. Por supuesto ello tiene ventajas colaterales: las personas se conocerán mejor entre sí, se podrá fomentar más el trabajo colaborativo y agilizar muchos procesos en la empresa.
¿Qué hacer entonces? Como se dijo anteriormente: el problema no es escoger la plataforma. El asunto a resolver es para qué quiere la red. El éxito de la misma dependerá entre otros factores de la PACIENCIA (no espere que en el primer mes la mitad de trabajadores ya esté siguiendo la red y participando activamente en la misma). Pero también de una adecuada CULTURA DE PARTICIPACIÓN, donde se entienda por qué es importante hacerlo, cómo debe hacerse (sin promover restricciones distintas al respeto por la palabra y las personas), y cómo se debe balancear lo corporativo (los intereses de la empresa) con lo personal (los intereses de los empleados de la empresa).








