Siempre será importante recordar que hay unos retos que deben ser abordados por el comunicador corporativo
Un reciente esfuerzo investigativo del Institute for Public Relations trae a colación algo que debe enfatizarse: el máximo reto se encuentra en influenciar los comportamientos de nuestros grupos de interés.
Aun cuando no se trata de profundizar en toda la complejidad que pueden traer la sicología, la neurociencia y muchas otras ciencias o disciplinas, cabe recordar algunas ideas parciales que seguro resultarán útiles cuando se trata de planificar y diseñar estrategias de comunicación que apelen a algo más que a nuestra intuición y creatividad.
1. Las investigaciones son claras en algo: cuando una fuente es percibida como creíble, justa, auténtica y digna de confianza, habrá mayores posibilidades de influir actitudes y comportamientos en los grupos de interés. Si no cuenta con esos atributos, la probabilidad de ser eficaz seguramente disminuirá.
2. El segundo aspecto a considerar distingue mucho entre la comunicación emocional y la racional. Los dos enfoques siempre serán importantes y habrá qué considerarlos. Sin embargo, cuando la comunicación y el vocero transmiten en el contenido y en el tono la sensibilidad adecuada (siempre que sea sincera) es posible influir en mejor medida a los grupos de interés. Piense en qué camino utilizar si su pretensión es que consideren a su empresa como un buen lugar para trabajar.
Son ideas simples, es cierto, pero a veces el día a día del trabajo de los comunicadores hace que se olviden o que no se tengan siempre presentes. Lo importante es que (a pesar de quienes cuestionen este enfoque demasiado conductista) no perdamos de vista que la alineación de nuestros grupos de interés parte de considerar cuáles son las emociones, valores, sentimientos, que a ellos los movilizan.








