Para ampliar la información acerca de cómo algunas empresas gestionan y miden su reputación corporativa, hoy reconstruimos el caso del BBVA, uno de las instituciones financieras más grandes del mundo y con operaciones en América Latina. Esta institución entiende la reputación como “el conjunto de percepciones que tienen sobre la empresa los diversos grupos de interés con los que se relaciona, tanto internos como externos. La reputación es el resultado del comportamiento desarrollado a lo largo del tiempo y describe la capacidad de la organización para entregar valor a los mencionados grupos”.
Lo primero que se destaca del modelo de gestión de la reputación, es que el Banco ha involucrado este aspecto dentro de los valores intangibles prioritarios de la institución: “La gestión de la reputación es una de las claves de la Experiencia BBVA, un modelo de gestión integrada de los tres principales activos intangibles del grupo: marca, cultura y reputación corporativa. Esta integración de los intangibles implica apostar por un nuevo modelo de hacer banca y un nuevo estilo de comportamiento para el conjunto de personas que conforman el grupo. Y es en este modelo integrador donde reside la fortaleza de BBVA y su mayor ventaja competitiva para construir el futuro. El objetivo de la Experiencia BBVA es que en cada uno de los múltiples contactos que el Grupo mantenga con sus stakeholders (clientes, empleados, accionistas y la sociedad) se transmita una experiencia única y diferencial que aporte valor sostenible”.
Así mismo, la declaración del BBVA deja también claro cómo se construye la reputación de una organización: “Es bien importante destacar que esta institución fundamenta la Experiencia BBVA en alinear lo que se dice (comunicación), cómo se comporta (cultura corporativa) y lo que ofrece (productos y servicios). La consistencia de estos tres elementos, a lo largo del tiempo, construye y fortalece la reputación corporativa, gracias a un correcto balance entre la imagen proyectada y la realidad de la empresa”.
En su balance de gestión del año 2008, el BBVA determinó igualmente quién iba a ser el responsable de gestionar la reputación, asumiendo sin embargo que la institución entiende que así haya un líder del proceso, la reputación es un tema que compete a todos los empleados de una organización: “El principal órgano encargado de la gestión de la Responsabilidad y la Reputación Corporativas es el departamento de RRC, que integra dos funciones diferenciadas, pero vinculadas y complementarias: la coordinación de la Política de Responsabilidad Corporativa y la gestión de la Reputación. Estas dos funciones se materializan en tres líneas de actuación: seguimiento y evaluación de la opinión de los grupos de interés (escuchar); propuesta de criterios, políticas y comportamientos responsables en todas las áreas de la actividad de manera trasversal (hacer); comunicación y diálogo de las actuaciones realizadas (comunicar)”. Las tres líneas de actuación le dan enorme valor al papel que la comunicación tiene dentro de la gestión de la reputación: en la primera línea (escuchar) se evidencia la necesidad de monitorear permanentemente lo que los grupos de interés piensan y esperan de la empresa, sobre todo en los atributos fundamentales que aquella haya definido. La segunda línea (hacer) solo es posible en la medida en que todos los colaboradores del BBVA conozcan, comprendan, acepten y adopten esas políticas, lo cual es posible desde la comunicación; la tercera línea es la más obvia: hay que dialogar con las partes interesadas.
BBVA también delimita los principios que rigen la comunicación en la búsqueda de dicha reputación: “La construcción de confianza y de buena reputación implica entender la comunicación como herramienta necesaria para poner en valor nuestro comportamiento responsable. Su finalidad legítima es ofrecer la mayor información y transparencia posibles a nuestros grupos de interés para consolidar con credibilidad nuestra diferenciación, ganarnos su confianza, y tratar de influir en sus percepciones y comportamientos favorables hacia el Grupo. Trabajar haciendo bien las cosas y comunicarlo son los requisitos indispensables para llevar a cabo este proceso. Los procesos de comunicación del Grupo integran todas las formas y todos los canales de comunicación interna y externa para poder llegar a los grupos de interés. El Informe anual de responsabilidad corporativa es uno de los principales instrumentos de comunicación, donde la aplicación de estándares, métodos de verificación, certificación y aseguramiento respaldan la veracidad y la relevancia de la comunicación”. Siguiendo el modelo propuesto por Villafañe, queda claro que el Informe anual (a pesar de su todavía discutida efectividad) es una pieza esencial en la transmisión de la reputación.
Finalmente el BBVA define atributos o temas relevantes sobre los cuales girará su estrategia de gestión de reputación: “La política de Responsabilidad Corporativa de BBVA se desarrolla en torno a una serie de asuntos relevantes. Estos surgen de los procesos de consulta y diálogo que BBVA desarrolla con sus grupos de interés e integran su visión, principios y estrategia de negocio. Los asuntos que BBVA considera claves han sido identificados mediante diferentes procesos de consulta realizados entre los años 2006 y 2008, y actualmente son los siguientes:
1. Orientación al cliente.
2. Inclusión financiera.
3. Finanzas responsables.
4. Oferta de productos y servicios responsables.
5. Gestión responsable de los recursos humanos.
6. Compras responsables.
7. Gestión ambiental y cambio climático.
8. Compromiso con la sociedad”.
*La información publicada aquí hace parte de documentos públicos del BBVA, que se encuentran en su página web, y de su Informe de responsabilidad social del año 2008.








