A las diez cosas que los directivos deben saber sobre comunicación interna, le sumamos hoy una lista de diez mensajes que deben hacer parte del discurso permanente y continuo que expresen a sus empleados a través de la comunicación interpersonal y de toda la plataforma de medios existente en la empresa.
Esa lista incluye:
- Comunicar el pensamiento estratégico: Misión, visión, retos, objetivos, propósitos, valores, principios, hacen parte de todo el marco estructural del pensamiento corporativo, que debe involucrar además los elementos que hacen parte de la Identidad y la Cultura de la organización. Muchos de estos elementos deben ser comunicados a través del ejemplo.
- Comunicar la situación laboral: No resulta conveniente ni adecuado que el control de la comunicación laboral esté a cargo del sindicato. Pero tampoco es conveniente el silencio constante de la administración, sobre todo en tiempos de tanta turbulencia en el que los empleados siempre tienen dudas sobre su continuidad laboral.
- Comunicar las decisiones de la alta gerencia: Una organización sana toma decisiones todo el tiempo. En todo momento sus juntas directivas, consejos administradores, comités de dirección, e incluso hasta sus grupos primarios, están acordando acciones, definiendo lineamientos, asumiendo posiciones, fijando derroteros, estableciendo cronogramas. Todos estos aspectos deben ser explicados de manera proactiva: es decir, a través de una comunicación que priorice el qué se decidió, por qué se decidió y para qué. Recuerde que muchas decisiones se comunican solamente con el QUÉ.
- Comunicar en qué consiste el trabajo: Desde que ingresa a una empresa, vía programa de inducción, el empleado es notificado de cuáles son las características de las actividades que debe desarrollar y cómo desarrollarlas. Es misión de los directivos y jefes continuar esa retroalimentación todo el tiempo, de manera continua, buscando incentivar siempre la innovación, la creatividad, las nuevas maneras de buscar la productividad. Ello implicará que el empleado también sea consciente de cómo se le está evaluando, y por supuesto, que reciba feed back sobre la calidad de su desempeño.
- Comunicar derechos y deberes: Las empresas promueven siempre una cultura que prioriza la mayor de las veces la comunicación de los deberes del empleado. Qué deben hacer, cómo deben hacerlo, hace parte de ese discurso, lo cual por supuesto, es necesario dentro de la búsqueda de la eficiencia. Pero mal harían los directivos si no respaldan ese discurso con la generación de una cultura de los derechos. Suena fácil proponerlo y seguramente habrán muchos obstáculos en las empresas para poner en marcha algo así. Recuerde que la relación entre la empresa y el empleado debe ser una relación equilibrada, una relación gana gana. No le debe dar miedo estimular a los empleados para que ejerzan sus derechos.
- Comunicar el cambio: Las empresas cambian. Cambia su logo, su arquitectura, su estructura administrativa, su sede operativa. También pueden cambiar sus productos, sus servicios, las personas, los procesos, los espacios. Se cambia para mejorar. Pero muchos de estos cambios, por no decir TODOS, van a requerir un esfuerzo o compromiso de los empleados para hacerlos viables y posibles, y para que realmente lleven a un mejoramiento de la organización. El líder de la empresa tiene el reto de inspirar y estimular el cambio con sus acciones y palabras.
- Comunicar la reputación: Una de las responsabilidades de los directivos radicará en inspirar a los empleados para que conozcan cuáles son los atributos de reputación que caracterizan y distinguen a la empresa, cuál es el estado reputacional de la compañía, la visión que se ha construido, y el papel que todos tienen en asegurar que los grupos de interés reconozcan la calidad de cada uno de dichos atributos.
- Comunicar la situación financiera: Abrir la puerta para que toda la compañía conozca la situación financiera de la empresa parece a veces una recomendación que no es razonable. He escuchado a algunos directivos decir que en épocas de utilidades, esa información solo servirá para que sean más exigentes en las negociaciones salariales. Pero también he visto a otros empresarios reconocer que durante las vacas flacas, este mensaje ha sensibilizado a muchos empleados a comprometerse más con la empresa. Vale la pena intentar avanzar en esa dirección.
- Comunicar las buenas noticias: En muchas de las líneas argumentales mencionadas anteriormente se encuentran buenas noticias, aquellos mensajes que ayudan a que el empleado sienta que el espacio donde trabaja está mejorando y evolucionando. Cumplir metas, lograr acuerdos, generar ganancias, anunciar nuevos proyectos, recibir respaldos, mejorar procesos, recibir reconocimientos, son entre otros, parte de los mensajes que los directivos deben transmitir a sus empleados para que, en últimas, sientan que estar allí vale la pena.
- Comunicar las malas noticias: El paquete no estaría completo si el directivo no se compromete también con la comunicación y discusión de las malas noticias de manera abierta y transparente. ¿Hasta cuándo seguirán las empresas despidiendo a sus empleados un viernes a las 6 de la tarde, pasándole un escueto memorando que para nada explica las razones por las cuales se le declaró insubsistente? Pero malas noticias no son solo despidos: también son la caída en las ventas, la amenaza de un nuevo competidor, las crisis, los problemas jurídicos. De la misma manera en que hay que ponderar el discurso positivo, también debe asegurarse que estos mensajes no lleven a los empleados al pesimismo y a debilitar su compromiso por la idea de que allí ya no hay mucho futuro.








