Tres situaciones dejan entrever que el periodismo y las relaciones públicas, a pesar de la evidente relación que tienen, deben ser manejados por profesionales expertos cada uno en su campo, y con total transparencia frente a las actividades que desarrollan. A principios de este año, en medio de los debates que la reforma a la salud tenía en múltiples medios en Estados Unidos, Mark Penn fue invitado a dar sus opiniones sobre ese tema, las cuales reflejaban con dureza sus críticas a la propuesta de Barack Obama. P enn fue presentado como estratega demócrata y exresponsable de encuestas de opinión bajo la presidencia de Bill Clinton. Lo que no se dijo es que también era director ejecutivo de Burson Marsteller, una de las más importantes agencias de relaciones públicas de Estados Unidos. Y tampoco se precisó que entre sus clientes aparecían gigantes farmacéuticos como Pfizer o Ely Lilly, interesados también en que dicha reforma no fuera aprobada.
• Expertos que no identifican sus vínculos con las corporaciones: El planteamiento está hecho en una investigación publicada por el diario Le Monde Diplomatique (edición de julio de 2010) adelantada por el periodista Sebastián Jones, y divulgada inicialmente en el diario The Nation. Ella refleja un problema que se vive a nivel global: las relaciones entre los medios de comunicación y las fuentes corporativas o gubernamentales. ¿Cuántas veces han sido entrevistados en medios de comunicación de América Latina personas que aparecen como expertos o analistas, sin que se precise los vínculos que tienen de manera directa o indirecta con empresas o gobiernos? Por supuesto que al final esos vínculos inciden en sus opiniones. Los espacios de opinión, los noticieros de radio y televisión, los mismos periódicos en sus columnas editoriales, invitan permanentemente a personajes de gran perfil: ex ministros, abogados prestigiosos, congresistas o ex congresistas. Los acogen para darle un tratamiento más calificado a los temas que se estén analizando. A lo sumo los presentan como Ex ministro. Pero nunca van más allá y por ello no ahondan en sus vínculos laborales actuales, o en sus relaciones directas o indirectas con otros actores públicos o privados. ¿Cuántas veces, recientemente, la radio ha entrevistado a algunos “expertos” para hablar del proceso de licitación del tercer canal de televisión en Colombia, sin que se diga que ellos hacen parte del equipo que defiende los intereses de quienes no quieren que haya tercer canal? La antropóloga Janine Wedel, mencionada también en el artículo, afirma en su libro LAS ÉLITES EN LA SOMBRA: “Cuando un abanico de expertos mediáticos pronuncia el mismo discurso al mismo tiempo, se produce un efecto acumulativo que empuja a la opinión pública a situarse en su terreno”.
• Periodistas que ejercen paralelamente las relaciones públicas: Pero además de la presencia de expertos que no se identifican con total transparencia, existen por el otro lado los periodistas que trabajan paralelamente como gestores de relaciones con medios, brindando apoyo directamente a empresas públicas o privadas, o indirectamente a través de agencias de relaciones públicas. Allí también hay un conflicto de intereses que debe ser resuelto transparentemente. En países como Estados Unidos y en Canadá los medios son muy recelosos frente a esta dualidad de funciones. Muchos niegan abiertamente que exista la posibilidad de que se de esta doble actividad. En los países de América Latina no son pocos los profesionales que, ejerciendo actividades para un medio de comunicación, paralelamente prestan servicios de asesoría para lograr que muchas de esas empresas sobre las cuales informan, tengan mayor visibilidad en los medios. ¿Hay conflicto de intereses allí?
• Periodistas que sin ejercer las relaciones públicas, se “arrodillan” ante la fuente: Aquí no voy a hacer otra cosa que recoger las palabras de Maria Teresa Herrán, una reconocida analista del periodismo, en una columna publicada recientemente en el portal “La Silla Vacía”: “Todo el que está en el poder trata a quienes lo interrogan según su talante… Es bien conocida la concentración de medios y de poder político en esta Colombia nuestra. Pero además, el Presidente saliente (Álvaro Uribe) se dio el lujo de manejar a los medios a su antojo y no solo con agenda sino con cronograma propio, llamando cuando quería para que lo entrevistaran y obviamente para decir lo que le era oportuno decir. Cuando a algún director de noticias de una emisora menor le pregunté por qué se había quedado callado durante el tiempo interminable en el cual el Dr. Uribe se explayó, solo contestó que una oportunidad así, de poder hablar con el Presidente, no se podía desaprovechar. Pero a esas prácticas irrespetuosas del poder hay que sumar una estructura de producción de la noticia que, más aquí que en Cafarnaúm, es perversa y, en últimas, no sólo perjudica al reportero, sino reduce al mínimo su capacidad analítica. Se le asigna un reportero una fuente institucional y no una temática. Así, alguien cubre Ministerio de Defensa y alguien diferente Ministerio del interior, lo que tiene varias consecuencias prácticas sobre la manera como se fraccionan los problemas. A veces, los televidentes se preguntan por qué hay una jauría de micrófonos y de cámaras y por qué los contenidos de los noticieros son casi siempre los mismos. Pues bien: al asignar fuentes y no temas, se desestimula la investigación, el periodismo se distorsiona y se crean unas dependencias perversas, de las que sólo puede salvarse el reportero si es veterano (un Carlos Ruiz, una Patricia Jaramillo, un Antonio José Caballero) o si tiene claro que su trabajo no será de buena calidad si se limita a estar a la pata de su fuente”.
Las tres situaciones mencionadas son favorables y benefician a las corporaciones y gobiernos, y a sus directores de comunicación o relaciones públicas. Pero siempre consideraré que la transparencia es una manera de ejercer la profesión con responsabilidad social. Y cuando los medios invitan a alguien a defender o cuestionar una causa, es legítimo hacerlo. Lo que no es ético es ocultar que alguien les está pagando por ello.








