Los programas de comunicación y relaciones públicas tienen dentro de sus prioridades en su curriculum, el componente de relaciones con medios. Los grandes cambios suscitados en la última década con el fortalecimiento de Internet, la aparición de las redes sociales, todo ello enmarcado en la web 2.0, llevarán a universidades, directores de comunicación y profesionales del campo a considerar que las llamadas RELACIONES CON MEDIOS deberán dar paso a las RELACIONES CON GESTORES DE INFORMACIÓN. Y el encargado de estos retos ya no será más un director de comunicación sino un Gerente de comunidad, o Community Manager. ¿Por qué?
Quien hablara con un director de comunicación el año anterior, se daría cuenta que el trabajo de relaciones con medios de comunicación y toda su estrategia de free press, debía concentrarse en construir relaciones y vínculos informativos, sociales o comerciales, con una serie de periodistas vinculados a medios de comunicación tradicionales como la radio, la prensa y la televisión y los medios tradicionales que tenían presencia en Internet.
Esos periodistas, en términos generales, eran profesionales formados en la disciplina o con una serie de conocimientos o habilidades específicas de la profesión. Eran además personas que generaban sus ingresos de dicha actividad, ubicables físicamente en su gran mayoría, localizables en el mundo real y también en el mundo virtual. Eran personas a las que se les llamaba por teléfono para comentar actividades de la empresa, intercambiar opiniones, motivar la difusión de alguna información específica, corregir alguna imprecisión. Y muchos de esos medios se ven hoy en dificultades para sobrevivir en el mundo real, sobre todo los impresos.
Pero la web 2.0 cambió completamente este panorama. Esos cambios, aunque no se sienten tan profundamente en la actualidad, se percibirán más claramente a la vuelta de pocos años. ¿Qué está pasando o qué pasará? La posibilidad que Internet generó para que cualquier persona conectada pudiese generar información, cambió completamente el panorama de las relaciones con los medios de comunicación. Hoy, ya no solo las empresas deben construir relaciones con esas personas que tienen como profesión el ejercicio del periodismo. Hoy, muchos actores particulares, que no representan formalmente a ninguna organización, han aparecido en el panorama virtual para convertirse en comentaristas de la vida corporativa. Hoy hay decenas de personas que pueden hacer comentarios sobre los nuevos productos de la empresa, favorables o desfavorables. Pueden hablar sobre sus decisiones, sobre su política laboral, sobre el trabajo de su gerente, sobre su servicio al cliente, sus planes futuros, sus metas. Entre esas decenas de personas hay empleados de las empresas, ex empleados, clientes, competidores disfrazados, académicos, expertos de la industria, y la lista puede seguir. Estas personas utilizan su blog personal, tienen un espacio en Facebook, miles de seguidores en Twitter, y tienen la capacidad y la libertad para crear grupos de apoyo o rechazo a las actuaciones corporativas. Muchas de estas personas asumen esa generación de contenidos como un acto de responsabilidad social, como una posibilidad de expresarse abiertamente, como una posibilidad de liberar sus amores o resentimientos, como un compromiso con la generación de opinión, etc. La mayoría no genera ingresos de esos comentarios. No son personas asalariadas a las que se les pague por escribir. No tienen jefes: son autónomos y sus opiniones dependen de sí mismos. No tienen una infraestructura construida para hacer periodismo.
Se movilizan por sus propios intereses y necesidades. Se localizan principalmente en el mundo virtual. Obviamente no tienen una sede de operaciones.
Pueden o no participar en las ruedas de prensa. Tienen el poder de opinar y arrastrar seguidores. Y crecen en número cada día que pasa. Por supuesto, en medio de ellos hay mucha información que puede catalogarse abiertamente como basura o información sin fundamento. Pero también los criterios formados de muchos expertos o conocedores de la industria, o simplemente personas bien informadas sobre determinados hechos.
Este panorama debe obligar a las empresas colombianas a prepararse sobre algo que hoy está pasando pero que se consolidará antes de un lustro.
Como bien lo dijo hace algunos meses un directivo de Bavaria en un congreso sobre reputación, Internet abrió un boquete gigantesco por el cual se perdió gran parte del control de la gestión de la reputación mediática. Hoy, esas relaciones con medios de comunicación deben incorporar no solo la radio, la prensa y la televisión en los formatos tradicionales, sino también: 1. Los medios tradicionales que hacen presencia en Internet. Es sabido que casi todos los diarios, noticieros de radio y televisión tienen un espacio en la web, con información más actualizada y a veces más amplia que la de su similar en el mundo real. 2. Los blogueros, es decir, aquellas personas que hacen comentarios sobre su empresa o sobre el sector al que pertenece su empresa. 3. Las redes sociales como Facebook o Twitter, en las cuales cualquier persona crea grupos, amigos, comentarios, a favor o en contra de las actividades de una empresa. 4. Otros portales informativos, especializados en su sector, que no obedecen a ningún medio de comunicación del mundo real y que existen únicamente en la red.
El panorama está cambiando a pasos agigantados. Y es claro que la forma como hoy se desarrollan las relaciones con los medios de comunicación, debe transformarse para definir nuevos protocolos y estrategias para afianzar las relaciones con estos nuevos gestores de información.








