Ya lo había hecho Hugo Chávez cuando promovió a escala latinoamericana la creación del canal Telesur. Ahora lo sigue Evo Morales, quien anunció hace varios días que iba a editar el periódico gubernamental CAMBIO, con el único propósito de combatir las mentiras de la prensa privada.
Morales concedió estas declaraciones a un medio de comunicación para justificar su decisión: “Uno de los opositores que tiene nuestro gobierno son justamente los medios de comunicación; lamento mucho. Los medios de comunicación son el mejor instrumento de los terratenientes y de los grupos oligárquicos y no informan, sólo miente, no dice la verdad pero a veces solo ofenden, humillan como siempre. Muy pocos medios de comunicación realmente informan y educan a la gente. Sin embargo, el gobierno nacional va preparándose poco a poco para contar con medios de comunicación para difundir la verdad y no la mentira como la hacen. Pero pese a semejante campaña sucia, mentirosa, no solamente del sector opositor, sino también de los medios de comunicación, el pueblo ha derrotado a esos grupos que tratan de confundir mediante los medios de comunicación. Los medios de comunicación que están sobre todo al servicio de estos grupos”.
A pesar de los cuestionamientos que se le han hecho a su decisión, entendiendo que este nuevo medio difícilmente podrá hacer referencia a los planteamientos de la oposición boliviana, esta práctica de reforzar la comunicación institucional masiva es una tendencia cada vez más fuerte en las organizaciones gubernamentales.
Aun cuando en Colombia no hemos llegado a ese extremo (todavía), una rápida revisión al trabajo de oficinas de comunicación de alcaldías y gobernaciones (e incluso a la misma Presidencia), nos lleva a concluir que la comunicación corporativa prefiere cada vez más los instrumentos de contacto directo con el ciudadano antes que la relación mediatizada.
Política y financieramente puede ser cuestionable la decisión. Pero tiene una validez estratégica desde la perspectiva comunicativa. La tecnología coloca al servicio de las empresas cada vez más instrumentos para que éstas se comuniquen directamente con sus stakeholders y eviten el tránsito mediatizado por unos noticieros y espacios de prensa que con todo fundamento (aunque a veces por motivos también cuestionables) no creen en todo lo que divulga el gobierno y lo reciben con beneficio de inventario.








