El concepto de Propaganda habitualmente se ha utilizado de manera peyorativa o descontextualizada. En el primer caso, cuando se le asocia siempre a una intención malsana de un emisor para querer manipular a la opinión pública, y en el segundo cuando se relaciona con los comerciales o spots publicitarios que se emiten en la radio y en la televisión.
Para el tema al cual nos referiremos, utilizaremos el concepto de propaganda como un acto comunicativo planificado que busca beneficiar, sobre todo al emisor de la información. El hecho sobre el cual vamos a comentar se relaciona con el paro de los trabajadores de un importante sector de la economía regional, los ingenios azucareros del Valle del Cauca, que reclamando mejores condiciones sociales, decidieron bloquear las entradas a las instalaciones donde laboran desde hace más de un mes, que por supuesto, no han podido producir una sola libra de azúcar.
Estamos haciendo en el momento el seguimiento a la manera como los medios de comunicación masivos han abordado el tratamiento del tema durante este mes, para sacar conclusiones más precisas que nos ayuden a investigar si es cierta o no la hipótesis de que en este tipo de conflictos laborales, la agenda informativa está dominada por el poder empresarial y no por los intereses de los trabajadores.
Son varios los elementos que nos ayudan a establecer de qué manera los medios de comunicación de la ciudad de Cali se volcaron (o en defensa de los intereses de sus propietarios) a informar sobre lo que estaba sucediendo.
De entrada, fue curioso registrar cómo, al día siguiente de iniciado el paro, el único de los noticieros que no informó sobre el tema fue 90 minutos, noticiero regional emitido por el Canal Telepacífico a la una de la tarde. ¿Tendría algo que ver ello con que uno de sus accionistas es precisamente el Ingenio Manuelita? Al día siguiente, ese mismo informativo optó por referirse al paro, pero únicamente para destacar que se había presentado una marcha de un grupo de empleados de los ingenios, que no respaldaban el cese de actividades.
Aun cuando no se puede afirmar que nunca se les dio vocería a los huelguistas en los medios, sí es importante mencionar que el enfoque dado a la temática, con mucho de técnicas de propaganda, buscaba siempre cuestionar las motivaciones e impactos del paro. A manera de ejemplo, siempre se quiso vender la idea de que por culpa de los trabajadores, los ciudadanos iban a tener que pagar un mayor valor por el precio del azúcar.
No he registrado ningún informe que se dedique a mostrar, con el equilibrio requerido, las condiciones sociales de los trabajadores. Sí se quiso descalificar a uno de los voceros del paro, mostrando cómo él mismo había sido protagonista de una campaña comunicativa del ingenio para el que trabajaba, destacando los beneficios personales y profesionales recibidos. La nota emitida por el mismo noticiero de televisión (90 minutos) obligaba al televidente a reflexionar pues su mensaje no podía ser más evidente: ¿Cómo así que el mismo trabajador que se ha beneficiado de programas de vivienda del ingenio, hoy está haciendo un paro contra sus empleadores? ¡Desagradecido! pensaría cualquiera. Pero había más: una de las técnicas de propaganda (o de contra propaganda) más utilizado es el debate no contra los argumentos de quien lo promueve, sino contra quienes supuestamente los apoyan. Se volvió un lugar común en Colombia afirmar que todo aquél que cuestiona en un momento dado al llamado establecimiento, está respaldado por la guerrilla. O en el menor de los casos por Piedad Córdoba o el gobierno venezolano.
No quiero aquí defender los planteamientos de uno u otro lado. Simplemente invitar a una reflexión sobre la manera como los medios, en épocas de conflicto laboral, se adhieren casi siempre a las motivaciones de quien detenta el poder, sin darle mayor despliegue o justificación a quienes participan del cese.








