Finalmente Durandin muestra cuáles son las operaciones de la mentira, es decir, los propósitos y mecanismos utilizados para engañar al interlocutor:
• Las supresiones: Se trata de “hacer creer que una cosa que existe, no existe”. Esas supresiones pueden basarse en OMISIONES, que consisten en “privar al interlocutor de una información, y de ser posible, en no dejarse siquiera adivinar esa carencia”. Durandin reconoce que hay quienes afirman que no decir toda la verdad, no necesariamente es una mentira. Pero si esa omisión es sobre un tema relevante de la comunicación que puede alterar la reputación y las actitudes hacia quien las despliega, sí es asimilable a una mentira. Tiene la ventaja de que a nadie pueden cuestionarlo por lo que no dice, a diferencia de si ese candidato dice algo falso. Un candidato puede omitir intenciones, puede omitir hechos de su pasado en su hoja de vida, puede eludir respuestas sobre ciertos temas (como cuando un candidato decide que es mejor no criticar al Presidente de turno porque en su parecer es mejor hablar de las cosas positivas).
La segunda supresión se basa en la NEGACIÓN, a través de la cual se afirma la inexistencia de un determinado hecho u objeto. Un candidato puede negar ante una cámara de televisión que nunca ha dado prebendas ni comprado puestos ni otorgado contratos a cambio de respaldos políticos. Un candidato puede negar que esté utilizando recursos públicos para financiar su campaña. Un candidato puede negar sus hechos y sus intenciones. ¿Privatizará las empresas del Estado?¿Acabará con el SENA?¿Le entregará el país a la guerrilla?¿Será capaz de generar empleo calificado?¿Acabará la guerrilla?¿Aspirará a una reelección?
• Las adiciones: Se trata de “hacer creer en la existencia de cosas que no existen”. Se requiere un fuerte aparato de propaganda y manipulación ideológica, así como de medios de comunicación muy alineados con los intereses del candidato para que ello sea posible. Pero es posible. Las adiciones pueden servir para EMBELLECER O DESLUCIR UN OBJETO, palpable cuando un candidato, por ejemplo, le agrega a su discurso frases que buscan convertirlo en un ser diferente al que realmente es. Un candidato que tiene fama de ser un hombre frío y calculador puede recurrir entonces al llanto para que lo perciban como un hombre sensible. También puede recurrir al uso de palabras que no encajarían habitualmente en su estilo de discurso: Es muy LINDO escuchar a los otros candidatos darme ese respaldo. El deslucimiento se aplica por supuesto a los otros candidatos. Un aspirante presidencial puede, por ejemplo, hacer deslucir los símbolos y los argumentos de su contrincante. En la presente campaña, por ejemplo, un acto realizado por uno de los candidatos hace más de tres lustros (bajarse los pantalones ante un auditorio de estudiantes) es revivido todavía para deslucirlo y llevar a los votantes a que piensen en la vergüenza que pasaría Colombia si ese posible Presidente repitiera su acto delante de otros Jefes de Estado.
En este terreno de las adiciones, Durandin sostiene que pueden inventarse OBJETOS INEXISTENTES (beneficios que eventualmente el futuro Presidente no podría otorgar a los ciudadanos porque no son viables), PROPIEDADES INEXISTENTES (capacidades y habilidades o virtudes que el candidato no posee), PELIGROS INEXISTENTES (hacerle creer a los electores los riesgos y peligros de no votar por él y en cambio respaldar a los otros candidatos, a pesar de los desmentidos de los competidores), y TESTIMONIOS INEXISTENTES (votantes que declaran públicamente su respaldo a alguien mostrando una aparente convicción ideológica o programática que solo oculta el interés por un beneficio particular). Así mismo cuestiona los llamados SEUDO ACONTECIMIENTOS, es decir, eventos o actos organizados con un propósito que terminan comunicando otro propósito (dentro de los cuales encajan los cierres de campaña que van acompañados de conciertos musicales).
• Las deformaciones: Se trata de “deformar algo que existe”. Es “hablar de una cosa que existe pero caracterizándola de manera falaz”. Es habitual en campaña exagerar o minimizar la realidad. Se exageran las debilidades de los oponentes, o se ridiculizan para hacerlas ver como peligrosas o inconvenientes para el país. Cuando sin ningún argumento racional un dirigente político sostiene que un aspirante le entregará a los soldados flores y mimos para que combatan a la guerrilla, puede pensarse que se trata de una deformación de los planteamientos de ese aspirante. Se exageran también las habilidades y virtudes propias para hacerlas ver como las más adecuadas para la coyuntura actual de un país. Cuando se afirma que alguien es el único capaz de continuar un programa político y ninguno más tiene la experiencia ni el conocimiento para hacerlo, puede suponerse que se trata de una exageración conveniente de la realidad.
Hay también DEFORMACIONES DE LA IDENTIDAD. En tiempos del Facebook y de las redes sociales, es habitual encontrar que personas de un candidato opositor se hacen pasar por seguidores del otro para cuestionarlo y desmitificarlo, dejando la idea de que son los propios partidarios quienes están haciendo las críticas. Se puede DEFORMAR EL MOTIVO DE UNA ACCIÓN, cuando alguien justifica un acto o una decisión de una manera que no es la que se ajusta a la realidad. En la actual campaña electoral, la presencia del asesor JJ Rendón en la campaña presidencial de Juan Manuel Santos ha sido justificada y explicada de muchas maneras. Siempre se ha desmentido que haya llegado (o esté por llegar) para hacer propaganda negra. Todos los candidatos justifican sus actos y decisiones a la luz del interés general, y nunca del interés particular. ¿Cuántos realmente actúan movidos por el interés general y cuántos realmente tienen intereses particulares que no divulgan ni dan a conocer?
No quiero alargarme ni preocuparlos. Me queda entonces una duda: a la luz de lo planteado por este investigador y experto en el estudio de la mentira, ¿CUÁNTOS DE NUESTROS CANDIDATOS SON TOTALMENTE TRANSPARENTES Y VERACES?








