No tengo acceso a documentación que explique la manera como Mockus y su equipo de asesores organizó la comunicación a los ciudadanos electores de Colombia, de una de las más difíciles situaciones que candidato presidencial alguno ha tenido que comunicar: la existencia de un problema de salud. Como se sabe, el día viernes 9 de abril de 2010, Antanas Mockus, candidato presidencial del Partido Verde, informó públicamente que padecía del llamado mal de Parkinson. El riesgo era claro, pues podía ser interpretado como una variable que podría incidir negativamente en su desempeño como posible Presidente, en caso de que sea elegido. Tengo presente además que la semana anterior, un informe de la revista SEMANA en Colombia había dicho que Mockus era el único candidato presidencial que no tenía un gran estratega de comunicación como sí lo tenían los demás aspirantes.
Es por esa razón que nos aventuramos a hacer una reconstrucción de las reflexiones estratégicas que debieron tenerse en cuenta para divulgar este hecho. Para ello, tomamos como referencia el modelo propuesto por Rafael Pérez (Estrategias de comunicación, 2001) cuando se refiere a los rasgos de la comunicación estratégica, del cual queremos destacar solamente seis de ellos:
1. Los jugadores: Cuando se diseña una estrategia de comunicación, debe pensarse en primera instancia cuáles son todos los jugadores que intervienen en el juego. En este caso se podían establecer cuatro, todos ellos con intereses particulares muy claros. En primer lugar, los demás CANDIDATOS PRESIDENCIALES, competidores de Mockus, que podrían aprovechar la coyuntura para sacar ventaja de ello. El argumento es simple: fácilmente podría decirse en algún momento que esa enfermedad representaría una dificultad para que Mockus gobernara este conflictivo y pujante país. El segundo jugador era el CIUDADANO ELECTOR. Dentro de este grupo, podrían caber aquellos que irían con Mockus hasta el final del proceso, sea cual fuere la coyuntura. Un segundo micro segmento incluiría a los que habían decidido votar por Mockus en los últimos 15 días como resultado de su alianza con Sergio Fajardo. El tercer micro segmento incluiría a los que hasta el momento no han tomado una decisión pero tendrían a Mockus dentro de sus opciones. Un cuarto micro segmento sería el de los uribistas que sí podrían referirse, como en efecto lo hicieron, a esta situación de manera despectiva. El tercer jugador en contienda fueron los MEDIOS DE COMUNICACIÓN, canal escogido para masificar un mensaje difícil que podía ser fácilmente malinterpretado y generar toda suerte de comentarios en contra. El cuarto jugador, decisivo por la coyuntura temática, era la COMUNIDAD CIENTÍFICA, específicamente los médicos especialistas en el tratamiento de la enfermedad, que serían consultados para establecer una opinión científica sobre el riesgo que implicaba la enfermedad. Obsérvese que los cuatro jugadores tenían un papel que cumplir en la estrategia, tal como se verá más adelante, y así lo debieron entender las personas que rodean al candidato y el propio Mockus.
2. La decisión: Toda estrategia comunicativa es, ante todo, un proceso de toma de decisiones para seleccionar un curso de acción que beneficie el resultado final esperado. Si algo debe hacerse aquí es reconocer el acto de transparencia que tuvo Mockus al tomar la decisión de divulgar una situación privada para convertirla en un hecho público. Su propio médico, el especialista Rodrigo Pardo, expresó que previamente le había manifestado a Mockus que él estaba en pleno derecho de no divulgar esta información porque no iba a tener ningún impacto futuro en su desempeño profesional. En nuestro país todavía no hace carrera la escuela norteamericana de periodismo que cubre las elecciones presidenciales no solo desde la perspectiva de los hombres públicos que están en contienda, sino de lo que hay del otro lado de la puerta de sus hogares: indagan qué fumaron cuando estaban estudiando, si se acostaron o no con una prostituta, todo ello para validar la fuerte tendencia conservadora que para algunas cosas caracteriza a la sociedad norteamericana. Mockus, de todas maneras decidió asumir el riesgo de COMUNICARLO, pidiendo como lo hizo, que NO SE LE CRUCIFICARA POR ESO. Era claro para él y su equipo, que en el imaginario reciente la imagen del Papa Juan Pablo II en la etapa final de su vida, agobiado por el Parkinson, casi sin habla y sin poder moverse, podía haber generado un efecto negativo entre muchos ciudadanos, al punto de estigmatizar a quien padece la enfermedad y asociarlo a la figura de alguien que no puede asumir retos de la dimensión de una Presidencia. Fajardo por su lado, había advertido prematuramente que quien se meta a cuestionar a Mockus, estaría entrando en un terreno que no debía. Aun cuando todavía no existe, al momento de escribir este artículo, una sola encuesta que refleje el impacto de la decisión en las encuestas, el riesgo mediático al menos fue controlado. El tema fue tocado de manera altamente profesional tanto por los candidatos como por los medios. Algunos ciudadanos electores (se presume que uribistas) fueron tal vez los únicos que utilizaron esta situación como un argumento para atacar las pretensiones presidenciales de Antanas Mockus.
3. El contexto: Toda comunicación se desarrolla en un escenario o contexto. Desconocerlo es quitarle parte de su carácter estratégico a la comunicación. Realizar una comunicación sin entender lo que pasa en el entorno es una limitante para la estrategia. Mockus entendió eso bien. Pudo haber sido coincidencia que tomara la decisión de divulgar ese hecho un día antes de que se celebrara el Día mundial del Parkinson. Pudo haber sido coincidencia que tomara la decisión de divulgar ese hecho un día después de que dos encuestas electorales y la mayoría de medios masivos habían destacado su importante ascenso en el favoritismo de los colombianos. Pero no fue coincidencia que se tuviera en cuenta que Mockus, a lo largo de toda su carrera y más allá de los cuestionamientos a su particular personalidad y estilo, ha sido considerado una persona creíble, honesta y transparente.
4. El objetivo: ¿Cuál debía ser el objetivo de esta arriesgada apuesta comunicacional? Tal vez quien lo comunicó más claramente fue su propio médico, en una frase clara y contundente: LA ENFERMEDAD DE MOCKUS NO ES UN OBSTÁCULO PARA QUE SEA PRESIDENTE. Lo más importante de la estrategia no fue por tanto lo que dijo Mockus, sino lo que dijeron diferentes especialistas internacionales e internacionales consultados para hablar de la enfermedad, iniciando por el médico de cabecera de Mockus, que habló autorizado por el candidato. Todos convergieron con contundencia en despejar cualquier duda sobre el desempeño profesional del candidato. Algunos incluso se atrevieron a decir que si fuera el caso, no tendrían ningún temor en votar por él. La comunidad científica, que no era precisamente el jugador principal al que debía llegarle el mensaje, se convirtió sí en el jugador influyente del proceso, aquél que con autoridad de experto logró casi que anular una posible polémica frente al tema. De hecho, podría esperarse que el tema fuera debatido durante días o semanas enteras, generando como resultado un posible desgaste de la campaña del Partido Verde. Pero no fue así: el tema se agotó prácticamente en los titulares del día siguiente, y después de ello los medios solo hicieron esporádicos comentarios al hecho pero sin tratar de generar dudas sobre la viabilidad de Mockus como candidato.
5. Las alternativas: ¿Qué comunicar? La existencia de una enfermedad y el respaldo de una comunidad científica que con argumentos serios afirmó que no existía riesgo alguno para el desempeño de Mockus como posible Presidente. ¿A quién comunicar? Fundamentalmente a los ciudadanos electores, sin exclusiones. ¿Cómo comunicarla? A través de los medios masivos de comunicación. ¿En qué momento específico? Antes, en todo caso, de la primera vuelta presidencial. ¿Quién sería el vocero? El propio Mockus, con respaldo pleno de su Vicepresidente y demás militantes. ¿Qué otras fuentes complementarias podrían argumentar a su favor? La comunidad científica y su médico de cabecera.
6. El resultado: Los resultados se dan en varios niveles. El primer nivel es el del efecto mediático inmediato: allí hubo un tratamiento responsable y profesional del hecho, dando alto grado de credibilidad a la comunidad científica. El segundo nivel es el de los comentarios de los ciudadanos electores, pues aunque en los medios la noticia casi que se cerró, en los blogs y foros han surgido y posiblemente seguirán surgiendo comentarios favorables y desfavorables sobre el tema. El tercer nivel es el del efecto electoral: como advertí antes, no existe hasta ahora una encuesta que de a conocer los resultados de esta decisión. Si hay sondeos como el realizado por el diario El Espectador, en donde el 65% de los participantes asegura que este hecho no influirá en la campaña presidencial.








