• No se ha creado una verdadera cultura de medición y mejoramiento: En la experiencia acumulada de T&E a lo largo de los últimos cinco años, encontramos que uno de los principales obstáculos que enfrenta la aplicación de encuestas es la ausencia de una cultura de medición. Al hablar de este concepto, debemos asumir que una empresa con una cultura de medición sólida es aquella que entiende la importancia de evaluar lo que se hace, aquella donde cada colaborador le ha dado un alto valor a su opinión y en donde la empresa le ha hecho sentir a los empleados que su opinión es valiosa para el mejoramiento de la organización. El problema pasa porque esta situación no está lo suficientemente afianzada y el escenario real es casi el opuesto: las decisiones se toman en la cúpula y no se le da un tratamiento privilegiado a las opiniones y sugerencias de los colaboradores.
• No se reportan los resultados ni las acciones de mejoramiento: Para crear cultura de medición también es necesario democratizarla. Ello implica que, por un lado, los resultados de todos los esfuerzos de medición sean divulgados de manera clara y oportuna, con sus respectivas acciones de mejoramiento. Aunque muchas empresas lo hacen, hay una falla posterior de comunicación: no siempre se reportan los avances de los proyectos de mejoramiento que han salido de esas encuestas, y menos aún se evidencia que los cambios implementados han surgido de los problemas que identificaron los colaboradores en las encuestas.
• No hay una coordinación entre los diferentes estudios y se repiten esfuerzos: Para complementar el escenario anterior, encontramos que son muchas las áreas que lideran este tipo de estudios, y que no siempre hay una planificación coordinada para su aplicación. Como resultado, es posible que usted encuentre que en el estudio de clima, en el estudio de cultura organizacional y en el estudio de comunicación interna hay preguntas asociadas a la comunicación. Lo mismo puede suceder con los otros frentes de intervención que se evalúan a través de encuestas.
Si usted es conciente de estas tres barreras, podrá abordar en el mediano plazo una solución para enfrentar la encuestitis. Pero tenga claro algo: si lo que usted busca es generar indicadores para evaluar la gestión comunicativa, la encuesta es el camino. Sólo ella podrá determinar cuáles son esos impactos que ha generado una estrategia entre sus grupos de interés, en lo que ellos piensan, saben, creen, opinan o dicen. No hay (por ahora) otro camino. Es el método adoptado globalmente para convertir esa información en INDICADORES. Claro, hay otros métodos cualitativos y de análisis de contenido para evaluar otros aspectos del proceso comunicativo. Pero no le serán útiles en este propósito específico.








