En promedio, ese es el porcentaje de dinero que en promedio las empresas invierten en HABLAR O INFORMAR a sus grupos de interés, mientras que solo el 20% está orientado a DIALOGAR Y ESCUCHAR.
La conclusión la extrajo Jim McNamara, un investigador australiano, en su estudio Creating an architecture of listening in organizations, donde da cuenta del trabajo que desarrolló en 18 entidades gubernamentales, 14 empresas privadas y 4 ONG en Reino Unido, Australia y Estados Unidos.
La reflexión de McNamara es que todavía estamos lejos de lo propuesto en los foros globales que promovieron los Acuerdos de Estocolmo, el Mandato de Melbourne o el Legado de Madrid. Aunque el diálogo es una palabra de moda en la comunicación corporativa, y se pone de presente mucho más cuando se habla de Responsabilidad social, las empresas todavía no ha armado una estructura sólida que asegure diálogo, consulta e interacciones permanentes con sus grupos de interés. Advierte el investigador que no debe suponerse que hablar es dialogar. Tampoco asumir que al recibir una queja se está escuchando a los grupos de interés.
En otra oportunidad les contaremos detalles del estudio. Por ahora dejamos solo el dato y la reflexión sobre las prioridades de inversión comunicativa que tienen las empresas.








