Aun cuando se tenía una vaga aproximación al tema, un estudio realizado en Australia nos deja claro que los medios masivos de comunicación son altamente dependientes de la información que generan las oficinas de prensa, comunicación o relaciones públicas (o como quiera que se llamen). El estudio reveló que el 55% de los contenidos mediáticos han sido originados en esas fuentes, lo cual representa un alto grado de dependencia a mensajes que en muchas ocasiones obedecen a intereses particulares que poco se articulan con el interés general.
El estudio How much of your daily news is PR? fue realizado por la firma CRIKEY y la Australian Centre of Independent Journalism, en colaboración con la University of Technology (UTS) Sydney. Después de analizar la información publicada durante cinco días por diez de los más importantes medios impresos de Australia, se encontró que el 55% fueron impulsadas por algún tipo de acción derivada de las Relaciones públicas, incluyendo los boletines de prensa. En algunos casos esa cifra llegó hasta el 70% del total de historias analizadas.
Pero hubo otro dato más interesante que sorprendente: de las 2.203 historias analizadas, el 24% no tenía ninguna perspectiva o aporte adicional generado desde el periodista, con lo cual se evidenciaba que el contenido respondía casi que literalmente a lo remitido por la empresa.
De igual manera se encontró que la información de carácter político era la que menos evidenciaba una influencia de las relaciones públicas (“apenas” el 37%), mientras que la relacionada con innovación y tecnología fue la más dependiente (77% de los registros).
Aun cuando el estudio se focaliza en una región específica y un período reducido, considero que las conclusiones pueden ser analizadas con perspectiva latinoamericana. No pocas veces hemos escuchado a algunos Directores de comunicación complacidos de saber que el periodista publicó su boletín de prensa tal como fue remitido. Ello por supuesto genera satisfacción en el Dircom, pero también una reflexión sobre el papel que debe cumplir el periodista frente a las oficinas de comunicación.
Aun cuando no tenemos una visión precisa de lo que sucede en países como Colombia, es claro que las principales fuentes de información en el país (que son organizaciones públicas, privadas o sociales) tienen una oficina especializada en gestionar las relaciones con los periodistas, y que esas oficinas han sabido construir un protocolo básico para suministrar información a esos medios o para atender los requerimientos de los periodistas. También parece evidente que los periodistas deben canalizar esos requerimientos a través de esas oficinas y que al menos en las empresas privadas, hay un mayor control de lo que se publica.








